Tomo 1 – Día 1: Pentecostés debe ser todos los días
DÍA 1
PENTECOSTÉS DEBE SER TODOS LOS DÍAS
1. Lee la siguiente cita bíblica:
Hc 4,31
31Terminada la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a anunciar con valentía
2. Medita y responde:
- Renovando el Pentecostés
El libro de los Hechos de los apóstoles nos muestra en diferentes ocasiones cómo el Espíritu Santo renueva su presencia sobre la Iglesia. La cita anterior narra el momento cuando los apóstoles, en cabeza de Pedro, después de haber dado testimonio de la resurrección de Jesús a través de la sanación de un paralítico, fueron nuevamente llenos del Espíritu de Dios por medio de la oración. La experiencia recibida en el bautismo del Espíritu Santo debe ser renovada todos los días, por eso debemos anhelar que el Santo Espíritu vaya tomando cada vez más fuerza en nosotros, que comience a morar en su templo santo.
Esta renovación de la presencia del Espíritu debe hacerse por medio de la oración constante. Nosotros debemos propiciar espacios de encuentro con el Señor y tener en el corazón el anhelo sincero de ser más amigos del Espíritu de Dios. Si esta amistad no comienza a configurarse en nuestra vida a través de un diálogo constante, no podremos enamorarnos del Espíritu. ¡Nadie puede amar a quién no conoce! La relación con el Espíritu Santo se debe fortalecer cada día a través de diálogos íntimos y una verdadera comunión con Él.
Los apóstoles tomaron la decisión de dedicarse a la Palabra y a la oración (Hc 6,4), pues entendieron que allí radicaba su experiencia con el Espíritu enviado por Jesús para enseñarles, recordarles y llevarles a la verdad completa. Sólo a través de la oración diaria se hará más poderosa la presencia del Paráclito en nuestra vida. Siempre debemos tener como ejemplo a Jesús: diariamente buscaba espacios de intimidad con el Padre y el Espíritu Santo.
Mc 1,35
35De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario. Allí se puso a orar.
¿Hasta dónde quieres llegar en tu caminar con Dios?
- Derramaré mi Espíritu sobre toda carne
Jl 2,28
28Esto es lo que ha de suceder después: Yo derramaré mi Espíritu sobre cualquier mortal.
Joel profetiza el deseo que había en el corazón de Dios por derramar su Espíritu, lo cual se cumple el día de Pentecostés con los apóstoles y se repite diariamente con todos aquellos que se apropian de esta promesa en su corazón, creyendo que se cumplirá en su vida. Dios desea que todos los hombres y mujeres reciban su Espíritu Santo para que sean transformados en imagen de Cristo. En la cita bíblica anterior está plasmado que dicha promesa es para todo aquel que la quiera recibir: hombre, mujer, niño, adolescente, rico o pobre; El Señor no discrimina a nadie, “Él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad” (1 Tim 2, 4).
Esta buena nueva es fundamental para convencernos del amor del Padre. Tristemente existen muchos católicos que no conocen esta hermosa realidad de la llenura del Espíritu Santo o no entienden su importancia, por lo que no se abren a su acción; otros sienten temor y piensan que abrirle las puertas del corazón a Dios traerá como consecuencia exigencias insoportables; hay quienes se sienten indignos y piensan que sus pecados son más grandes que la misericordia de Dios o que la vida en Dios es sólo para los que han consagrado su vida a su servicio, como los obispos, sacerdotes, diáconos o religiosos(as); también existen personas que piensan que la vida en Dios es para aquellos que nunca han cometido errores y pecados. Esta es una estrategia del maligno para engañar al pueblo, hacer que los bautizados sigan esclavos del pecado y sometidos a la voluntad del enemigo de las almas.
La Palabra nos enseña una realidad completamente diferente: el Padre ha decidido derramar su Espíritu Santo sobre todo ser humano sin hacer distinción alguna. El deseo más profundo de su corazón es que recuperemos la comunión que se había perdido por causa del pecado, lo que ocasionó que el cielo se cerrara sobre la humanidad, limitando el Espíritu Santo sólo para unos pocos. En el Antiguo Testamento se evidencia que sólo algunos hombres elegidos por Dios recibieron el Espíritu del Señor, pues todavía no habíamos recibido la salvación en Jesús; en ese tiempo se comienza a configurar el plan de Dios a través de algunos hechos particulares, veamos:
Núm 11,26-29
26Dos hombres se habían quedado en el campamento, el primero se llamaba Eldad y el otro, Medad; el espíritu se posó sobre ellos. Pertenecían a los inscritos, pero no habían ido a la Tienda, y profetizaron en el campamento. 27Un muchacho corrió para anunciárselo a Moisés: “Eldad y Medad están profetizando en el campamento”. 28Josué, hijo de Nun, servidor de Moisés desde su juventud, tomó la palabra: “¡Mi señor Moisés, prohíbeselo!” 29Pero Moisés le respondió: “¿Así que te pones celoso por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo de Yavé fuera profeta, que Yavé les diera a todos su Espíritu!”
¿Crees que el Espíritu Santo se puede manifestar diariamente en tu vida? ¿Por qué?
3. Aplicación práctica:
Lee la siguiente cita bíblica y hazte consciente de que tienes el sello del Divino Espíritu, el cual te recuerda que eres propiedad de Dios.
Ef 1,13
13También ustedes, al escuchar la Palabra de la Verdad, el Evangelio que los salva, creyeron en él, quedando sellados con el Espíritu Santo prometido.
4. Oración
Padre bueno, tú me has prometido el Espíritu Santo, hoy quiero que su presencia se haga más real en mi vida durante todos los días; hazme consciente de la necesidad que tengo de ser lleno de tu Espíritu, dame sed ardiente de tu presencia, que todos los días aumente tu gracia y amor en mi vida. Hoy reconozco que sólo tu Santo Espíritu puede elevar mi vida a una nueva dimensión de conocimiento y entendimiento de lo que el Padre hizo por mí – por medio de su hijo Jesús – y del valor que tengo ante sus ojos.
Señor, no permitas que en mí habite un espíritu triste o abatido que me impida sentirme amado por ti. Hazme comprender que nuestro Padre ha querido derramar su Santo Espíritu, no por mis méritos sino por su amor, por esto decidió entregarme lo más preciado de su corazón: su propio Espíritu.
Amado Espíritu Divino, hoy te invito a mi oración y a mi vida, tú eres mi dulce compañía, haces real la presencia del Padre y del Hijo. Abro mi corazón a tu enseñanza y dirección.
Amén.
“María Mediadora, ruega por nosotros”. Amén.
CITA BÍBLICA PARA MEMORIZAR
Jn 4,10
10Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios, si supieras quién es el que te pide de beber, tú misma le pedirías agua viva y él te la daría.