Tomo 1 – Día 2: El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda
DÍA 2:
EL ESPÍRITU SANTO VIENE EN NUESTRA AYUDA
1. Lee la siguiente cita bíblica:
Hc 1,8
8Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo cuando venga sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los extremos de la tierra.
2. Medita y responde:
- Poder para ser testigos
Jesús se presentó en varias ocasiones a sus apóstoles y discípulos luego de su resurrección, les advirtió que no abandonaran Jerusalén, que permanecieran firmes y unidos en oración, esperando el cumplimiento de la promesa del Padre; a su vez, les indicó que cuando el Espíritu Santo descendiera sobre ellos, recibirían poder para ser testigos hasta los confines de la tierra.
Los apóstoles estaban llenos de temor cuando aún no habían recibido el Espíritu Santo, lo cual les impedía ser verdaderos testigos de Jesús: en el momento de la pasión todos huyeron y dejaron solo a su Maestro, Pedro lo negó a pesar de la responsabilidad que tenía de permanecer firme como líder de la Iglesia. Desde el momento que recibieron la llenura del Espíritu Santo y su preciosa unción, entendieron la necesidad de su presencia y respaldo para anunciar a Cristo con valentía. Sólo movidos por el Espíritu se puede anunciar el Evangelio con valor y firmeza, ¡así nos cueste la vida!
Para ser testigos de Jesús se necesita una fuerza que está por encima de todo ánimo y fortaleza humana. Una de las características que más impactó en los comienzos de la era cristiana fue la convicción y valentía con la que los cristianos declaraban públicamente su fe hasta las últimas consecuencias. ¿De dónde salía tal fuerza para ser testigos? Del Espíritu Santo que habitaba en ellos, que había hecho morada en su corazón y los impulsaba a dar la vida, tal como lo hizo su Maestro.
Hc 4, 33
33Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder, y aquél era para todos un tiempo de gracia excepcional.
Otra forma en la que los apóstoles fueron testigos de la presencia de Dios se dio a través de las manifestaciones del Espíritu Santo en medio de la comunidad. Luego de que Pedro y Juan oraron por la sanación del paralítico que estaba en la puerta del templo (Hc 3,1-7), y fueron arrestados y maltratados por anunciar con fuerza la Palabra de Dios, se reunieron con todos los suyos y oraron a Dios para que incrementara las manifestaciones poderosas de su presencia a través de sanaciones y signos que demostraran el poder sobrenatural del Espíritu Santo en su vida.
Hc 4, 29-30
29Y ahora, Señor, fíjate en sus amenazas; concede a tus siervos anunciar tu Palabra con toda valentía, 30mientras tú manifiestas tu poder y das grandes golpes, realizando curaciones, señales y prodigios por el Nombre de tu santo siervo Jesús.
Cuando comenzamos una experiencia de conversión y aprendemos sobre la Palabra de Dios, vamos entendiendo la obra que nuestro Padre quiere realizar en nuestra vida. Él quiere usarnos con poder para mostrarle al mundo que Jesús está vivo. Los católicos no debemos alejarnos del método tan sencillo que empleaba Jesús para evangelizar: Él predicaba, sanaba a los enfermos y liberaba a las personas de las opresiones del diablo; con tales señales crecía el número de discípulos De la misma forma lo hizo la Iglesia primitiva: predicaba el “mensaje kerigmático”, el cual era respaldado con manifestaciones palpables de la presencia de Dios.
Esta es la forma como debemos buscar el rostro de Dios: llenarnos de su Espíritu para proclamar el Evangelio y dejar que el Señor actúe en su Pueblo, tal como lo narran los evangelistas. ¡no hay otra forma!
¿Aún sientes temor de testificar a Jesús frente a los demás? ¿Por qué?
- Poder para vencer el pecado
Muchas personas han luchado durante años contra el pecado, han recibido el sacramento de la confesión en diversas ocasiones y tienen la intención de abandonar todo aquello que los aleja de Dios. Pero la opresión ejercida por el pecado y las contaminaciones espirituales que han adquirido a lo largo de los años les permite avanzar, por el contrario, les esclaviza y destruye su vida (estas ataduras son explicadas en el seminario de sanación interior y liberación).
El Señor nos ha dado poder para enfrentar todas las áreas de nuestra vida y autoridad para declarar libertad sobre todo tipo de esclavitud que aún permanece como consecuencia del pecado. El Padre ha enviado al Divino Espíritu, quien puede entrar en nuestro corazone para destruir la rebeldía, el pecado y toda iniquidad. La presencia de Dios habita en nosotros por medio del Espíritu Santo, quien con su unción –su poder- rompe toda cadena que nos oprime. La clave para vencer el pecado, los vicios, las malas compañías, entre otras cosas, está en la fuerza que el Espíritu de Dios nos da para renunciar de manera definitiva a estas conductas y situaciones.
2 Cor 3,17
17El Señor es espíritu, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad.
Todos debemos luchar contra el pecado. Parte de la estrategia es alejarnos de las ocasiones que nos puedan llevar a caer, esforzarnos espiritualmente para que podamos sobrepasar la tentación, tal y como lo dicen las Escrituras: “Pues Dios es el que produce en ustedes tanto el querer como el actuar para agradarle” (Fil 2,13). Necesitamos la presencia del Santo Espíritu para vencer la tentación, sólo Él nos puede hacer consientes de la gravedad del pecado, movernos al arrepentimiento, fortalecernos en la debilidad y darnos victoria sobre las tendencias pecaminosas de nuestro corazón.
¿Cuáles son tus debilidades? Reconócelas frente a Dios en oración y pídele la fuerza para vencer.
3. Aplicación práctica:
Compártele a una persona el testimonio de lo que Dios ha hecho en tu vida e invítalo, a realizar el seminario de sanación interior y liberación.
4. Oración:
Padre amoroso, en este día quiero reconocer mis debilidades, temores y necesidades delante de tí; sé que humanamente no puedo ser testigo de lo que has hecho en mi vida, ni tendré la capacidad de demostrar mi amor por ti delante de otras personas, por eso que hoy te pido que envíes la fuerza de tu Santo Espíritu sobre mí y comiences un proceso de transformación de mi carácter. Saca de mi corazón todos los temores y respetos humanos que no me dejan ser libre para testificar tu amor y misericordia, libra mi alma del deseo de agradar a los demás, haz que sólo quiera agradarte a ti y busque únicamente tu aprobación.
Derrama tu fuerza sobre mi vida y sana todas las experiencias del pasado que me han hecho inseguro, incrédulo y temeroso; tú nos has dado un Espíritu de valentía y no de timidez (2 Tim 1,7). Espíritu Santo, configura mi carácter con el de Cristo, para que pueda ser testigo del amor del Padre.
Amado Espíritu, infunde en mi vida tu presencia y dame la visión que Dios tiene del pecado, esto hará que yo pueda entender su gravedad y tome la decisión de renunciar definitivamente a el. Toca las debilidades que hay en mí y transfórmalas en las más grandes fortalezas y virtudes para darte toda la gloria, la honra y la alabanza por la eternidad. Que todos los días crezca mi amor por ti.
Madre Santísima, hoy te pido que ores para que mi carácter sea como el de tu hijo Jesús. Intercede para que yo sea dócil a la obra de Dios, persevere hasta el final de mis días en esta tierra y pueda dar gloria a Dios en el cielo junto a ti. Amén.
“María Mediadora, ruega por nosotros”. Amén.
CITA BIBLICA PARA MEMORIZAR
Jn 3, 5
5Jesús le contestó: “En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.