Tomo 1 – Día 6: El Espíritu nos capacita para la batalla espiritual
DÍA 6
EL ESPÍRITU NOS CAPACITA PARA LA BATALLA ESPIRITUAL
1. Lee la siguiente cita bíblica:
Lc 4, 1-2
1Jesús volvió de las orillas del Jordán lleno del Espíritu Santo y se dejó guiar por el Espíritu a través del desierto, 2donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días.
2. Medita y responde:
- El padre de la mentira
Parte del éxito que tengamos en nuestra vida espiritual depende de la comprensión que tengamos frente a la batalla espiritual que estamos librando como cristianos; nadie puede vencer en una guerra si NO conoce el enemigo que enfrenta, tal como lo enseña la Biblia: “Perece mi pueblo por falta de conocimiento” (Os 4,6). Esta es la razón por la que muchos soldados del pueblo de Dios están cayendo derrotados por Satanás y sus ángeles.
Jesús habla de manera muy clara cuando se refiere a Satanás como el Padre de la mentira: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8,44). El adversario de Dios, siendo un mentiroso, ha introducido doctrinas de error en la Iglesia para negar su existencia. Si creemos que el enemigo no existe no podemos pelear contra él, por eso Satanás tiene como una de sus más grandes mentiras hacerle creer al pueblo de Dios que es una personificación del mal o un invento fantasioso que trata de darle explicación al origen de la maldad.
La Palabra de Dios, la doctrina oficial de la Iglesia plasmada en el catecismo, la tradición de la iglesia y la experiencia de vida de los santos nos muestran la verdad: El enemigo tiene como objetivos militares a los hijos de Dios, por eso debemos capacitarnos para enfrentar las asechanzas del maligno. Con esto no queremos ver la obra del maligno obsesivamente, pero debemos reconocer que él está actuando en este mundo, y que si no estamos preparados podemos ser vencidos en el combate. De ahí la importancia de tener un Pueblo de Dios evangelizado correctamente y capacitado para discernir a la luz del Espíritu Santo y la Palabra de Dios los ataques del maligno. Dice el catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 391:
Detrás de la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla una voz seductora, opuesta a Dios (cf. Gn 3,1-5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (cf. Sb 2,24). La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven en este ser un ángel caído, llamado Satán o diablo (cf. Jn 8,44; Ap 12,9). La Iglesia enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios. Diabolus enim et alii daemones a Deo quidem natura creati sunt boni, sed ipsi per se facti sunt mali (“El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos malos”) (Concilio de Letrán IV, año 1215: DS, 800).
Esa voz seductora que tentó a nuestros primeros padres sigue siendo la voz seductora que trata de tentar a los cristianos de hoy, por eso estamos viviendo una batalla espiritual que está destruyendo al ser humano, y nosotros -como hijos de Dios- debemos responder fielmente al mandato de Jesús “vayan y hagan discípulos” (Mt 28,19). Para poder traer a más y más discípulos para Cristo, debemos pelear en el nombre de Jesús contra el enemigo de las almas que “ha venido a robar, matar y destruir” (Jn 10,10).
Mt 16, 15-18
15Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia. 16El que crea y sea bautizado, obtendrá la salvación; pero el que no crea, será condenado. 17Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas; 18tomarán en las manos serpientes; y si beben algo venenoso, no les hará daño; además pondrán las manos sobre los enfermos, y estos sanarán.”
¿Conocías esta realidad? ¿Cuál era tu posición frente a este tema?
- Vencemos con la fuerza del Espíritu
Mt 12, 28
28Pero si el Espíritu de Dios es el que me permite echar a los demonios, entiendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Jesús pasó todo el tiempo de su vida pública instruyendo a sus discípulos para realizar la obra de la expansión del reino de Dios sobre la tierra. Una de las enseñanzas más grandes de Jesús fue hacernos entender que todo lo que realizamos debe ser movido por la persona del Espíritu Santo. El Señor no realizó ningún trabajo sin la unción del Espíritu de Dios sobre su vida, innumerables pasajes del Evangelio avalan esta experiencia: cuando Jesús fue al desierto para ayunar durante cuarenta días y cuarenta noches lo hizo movido por el Espíritu, cuando regresó de esta experiencia lo hizo con el poder del Espíritu, toda obra de sanación y liberación la hizo porque el Espíritu Santo estaba con Él.
La cita anterior nos enseña que Jesús liberaba a los oprimidos por espíritus del mal porque el Espíritu de Dios se lo permitía, por esta razón, debemos aprender y luchar para que esta experiencia sea igual en nuestras vidas. Muchos dirán que esta experiencia de Jesús fue así porque Él era el hijo de Dios pero, no es así, esta experiencia la vivió Jesús porque quiso mostrarse como modelo de vida en el Espíritu para todos aquellos que quisieran imitarlo, en las virtudes pero también en la forma como ministró la presencia de Dios al Pueblo.
Todos estamos llamados a ser como Jesús, esto incluye también la autoridad con la que se enfrentó al mal. Cada uno debe imitar a Cristo desde el lugar que desempeña: como esposo(a), padre, madre, trabajador, estudiante, religioso(a), sacerdote. No debemos sentir miedo frente a la manera como el Señor nos quiere usar para llevar el reino de Dios a todos aquellos que Dios ponga en nuestro camino, ¡ese es nuestro deber como bautizados!
¿Crees que Dios puede usarte? ¿de qué manera?
A continuación recordaremos la historia de Felipe, un hombre común y corriente que se dejó llenar del Espíritu Santo y se convenció de su misión en la obra de Dios. Identificaremos la manera como el Señor lo respaldó para llevar el reino de Dios a muchos que no habían recibido la nueva vida en el señor Jesús. Felipe fue lleno del Espíritu Santo y el señor hizo maravillas a través de sus manos, veamos:
Hc 8, 4-8
4Pero los que tuvieron que salir de Jerusalén anunciaban la buena noticia por donde quiera que iban. 5Felipe, uno de ellos, se dirigió a la principal ciudad de Samaria y comenzó a hablarles de Cristo. 6La gente se reunía, y todos escuchaban con atención lo que decía Felipe, pues veían las señales milagrosas hechas por él. 7Muchas personas que tenían espíritus impuros eran sanadas, y los espíritus salían de ellas gritando; y también muchos paralíticos y tullidos eran sanados. 8Por esta causa hubo gran alegría en aquel pueblo.
3. Aplicación práctica:
Recuerda cuáles son las situaciones que aún te esclavizan espiritualmente. Cúbrete con la sangre de Cristo y repite: Yo __________________________ (tu nombre): ato, encadeno y amordazo todo espíritu de _____________________, ______________________, _____________________ (todos los yugos que aún hay en tu vida). En el nombre de Jesús me declaro libre, declaro que es mayor el que está en mí que el que está en el mundo.
4. Oración:
Amado Jesús, tú me has llamado a militar en el ejército de la Iglesia, y a través del sacramento de la confirmación, me has dado el título de Soldado de Vristo, te pido que derrames la fuerza de tu Santo Espíritu para enfrentar las asechanzas del demonio con valentía. Dame el discernimiento necesario para saber distinguir entre lo bueno y lo malo, para saber reconocer las trampas que el adversario quiere poner en mi camino. Dame también el amor necesario para enfrentar el odio, la envidia, la soberbia y demás armas de satanás, ese amor hecha fuera todo temor (1 Jn 4,18) y me capacita para actuar como lo hizo Jesús.
En este día me revisto de la armadura de Dios (Ef 6,10-18) para enfrentar la batalla espiritual contra Satanás y sus ángeles: Ciño mi cintura con la verdad del hijo de Dios y revisto mis lomos con la justicia del Padre en Cristo Jesús; calzo mis pies con el afán de propagar el Evangelio de la Salvación. Tomo el escudo de la fe para detener toda flecha venenosa del demonio; me pongo el casco de la Salvación comprada por Jesús en el madero de la cruz y tomo la espada de dos filos que es la poderosa Palabra de Dios capaz de destruir cualquier fortaleza que el enemigo haya levantado sobre mi vida y mi familia. Hoy me levanto como guerrero valiente, en el nombre del Señor de los ejércitos que me ha dado autoridad para pisotear escorpiones y serpientes (Lc 10,19).
“Si me sitia un ejército contrario, mi corazón no teme; si una guerra estalla contra mí, aún tendré confianza” (Sal 27,3). Tú eres mi refugio, mi fortaleza, mi alcázar y libertador. No temeré frente al enemigo, pues tú Señor estás conmigo y siempre me sostienes con tu diestra poderosa, enviarás a tus ángeles para que mi pie no tropiece con piedra alguna (Sal 91,11-12). Madre buena, cúbreme con tu manto celestial y pisa la cabeza de la antigua serpiente, protégeme contras sus insidias y trampas.
Amén.
“María Mediadora, ruega por nosotros”. Amén.
CITA BÍBLICA PARA MEMORIZAR
Zac 4, 6
6 él continuó: “Este es el mensaje del Señor para Zorobabel: ‘No depende del ejército, ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor