Tomo 1 – Día 1: El sol brilla para buenos y malos
DÍA 1:
EL SOL BRILLA PARA BUENOS Y MALOS
La vida cotidiana está compuesta por asuntos naturales y sobrenaturales. ¡En ambos interviene el Señor! Respecto a lo natural, diariamente nos vemos expuestos a un sinnúmero de situaciones, que comprometen nuestros sentimientos, emociones y deseos. En todo, por pequeño que sea, se hace visible la mano de Dios, quien nos llena de valor y firmeza para afrontar el día a día.
Muchas personas pretenden ver a Dios solo en los grandes acontecimientos, sin embargo, les cuesta reconocerlo cuando experimentan momentos de dolor, situaciones de escasez, privaciones o enfermedades. En dichos momentos, en lugar de acudir a Él, se atreven a manifestar: “¿Dónde está Dios?”, “si soy una persona de oración, ¿por qué me pasa esto?” o ¡esperaba algo más del Señor!”
No creas que, por caminar con Dios, estás exento de vivir dificultades y privaciones, pues los cristianos también nos acogemos a las leyes naturales establecidas desde la creación. Algunas épocas son de vacas gordas y otras de vacas flacas, así como esta escrito en Génesis 41 , 1 7-1 9; en ocasiones estamos muy saludables, pero luego debemos exponernos a serios procedimientos médicos; algunas veces estamos rodeados de gente y en otros completamente solos. A pesar de todo, es posible percibir las bondades del Señor.
“He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece”
Filipenses 4, 11-13
Si quieres vivir bajo la poderosa bendición del Señor, debes aprender a valorar cada momento como una oportunidad para crecer en fe, gracia y sabiduría, así como lo hizo San Pablo. Él no puso en duda la obra de Jesucristo, pues sabía que, así como le acompañaba en tiempos de prisión, supliría cada una de nuestras necesidades; por eso decía: “Mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús. Al Dios y Padre nuestro, la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Filipenses 4, 1 9-20)
Acto de abandono:
-Piensa en aquellas situaciones que estás viviendo, llámese crisis económica, problema familiar, enfermedad física o mental, entre otras circunstancias complejas.
-Ahora, medita en lo siguiente: ¿Has cuestionado a Dios por aquello que enfrentas? ¿Qué asuntos positivos sacas de aquel suceso? ¿Qué crees que debes hacer para afianzarte más en el Señor?
-Finalmente, guarda en tu corazón la siguiente cita bíblica, con la certeza de que Dios nunca te abandona, independiente de tu realidad actual o nivel de entrega:
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. Asíustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos.
Mateo 5, 44-45
Oración:
Señor Jesús, te doy gracias por acompañarme en cada momento de mi vida. Te pido perdón porque en ciertas ocasiones puse en duda tu grandeza y soberanía, pues me sentí abandonado.
Muchas veces, por esperar grandes milagros, ignoré cada una de tus bondades: la fortaleza que me diste para afrontar aquella pérdida, las personas que pusiste en mi camino cuando viví aquel quebranto de salud, los recursos que me diste en medio de aquella crisis económica.
Hoy acepto con valentía cada una de las circunstancias que llegan a mi vida, pues sé que a todo puedo hacerle frente, porque tú me fortaleces. Gracias, Señor, Roca mía, Refugio mío. Gracias, Señor, porque en todo momento estás conmigo. Amén.
Palabras de confianza.
“¿Estás sufriendo una gran tribulación? -¿tienes contradicciones? Di, muy despacio, como paladeándola, esta oración recia y viril: “hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén” (San Josemaría Escribá de Balaguer. Camino. 691 ).
Actos de bendición:
Aprende a descubrir las bondades de Dios en cada uno de tus acontecimientos, llámense positivos o negativos. En lugar de quejarte o exasperarte, pídele al Señor que te muestre cuáles son sus propósitos con dichas circunstancias, pues “sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman, de aquellos que han sido llamados según su designio” (Romanos 8, 28)
Recuerda: Si reconoces la presencia de Dios en lo natural, podrás descubrirlo en lo sobrenatural.