Tomo 1 – Día 3: Evita toda influencia del enemigo
DÍA 3:
EVITA TODA INFLUENCIA DEL ENEMIGO
Mientras que algunas personas le rinden al Señor sus proyectos y talentos, conscientes de su gracia y bondad, otros le han conferido más valor a la “buena suerte”, a los “amuletos” y a múltiples “prácticas espirituales” que distan del Evangelio. Esta situación es más común de lo que pensamos, sin discriminar estrato, clase social o nivel académico. Aunque es triste decirlo, muchos hombres y mujeres viven sometidos a influencias espirituales dañinas, aun sin darse cuenta.
Al respecto, podemos pensar en aquel empleado que no toma decisiones laborales sin consultar a su astrólogo de cabecera; en la persona que hace riegos en su sitio de trabajo, con el propósito de “atraer la suerte”, o en aquel comerciante que realiza maleficios para que su competencia no prospere (solo por mencionar algunos ejemplos). Aunque muchos ignoran sus consecuencias, es algo que afecta profundamente su vida espiritual, económica, física y emocional.
La Palabra de Dios es bastante contundente cuando se refiere a temas de adivinación, brujería, espiritismo u otro tipo de prácticas que suelen usar ciertas personas: primero, porque niega la soberanía y el poder del Señor; segundo, porque dan lugar a la acción del enemigo; tercero, porque corrompe el corazón de los hijos de Dios. Es fácil concluir esto luego de leer la siguiente cita bíblica:
Que nadie de ustedes ofrezca en sacrificio a su hijo haciéndolo pasar por el fuego, ni practique la adivinación, ni pretenda predecir el futuro, ni se dedique a la hechicería ni a los encantamientos, ni consulte a los adivinos y a los que invocan a los espíritus, ni consulte a los muertos. Porque al Señor le repugnan los que hacen estas cosas. Y si el Señor su Dios arroja de la presencia de ustedes a estas naciones, es precisamente porque tienen esas horribles costumbres. Ustedes deben ser perfectos en su relación con Dios. Esas naciones, cuyo territorio van ustedes a poseer, hacen caso a los que pretenden predecir el futuro y a los adivinos, pero a ustedes el Señor su Dios no les permite semejante cosa.
Deuteronomio 18, 10-14
Si en algún momento realizaste estas prácticas o conoces a alguien que se ha sometido a ellas, ten presente que el Señor puede lavar toda mancha o consecuencia de aquel pecado. Si nunca te has inmiscuido en tales prácticas, evita caer en ellas, pues ya sabes cuánto le repugna a nuestro Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica # 2116 indica que “desde el principio, los cristianos comprendieron que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Una vez encontrado, no se puede retornar a la dependencia en la superstición, en los espíritus o en las fuerzas del mundo”[1]
El padre Gabriel Amorth, uno de los más grandes exorcistas que ha tenido la Iglesia Católica, afirmaba que “la vida es una constante lucha contra el mal y para combatir hay que conocer. Para vencer a un enemigo cuya arma principal es el engaño, el conocimiento pleno es la mitad de la salvación. Y el amor que se obtiene con la oración… el triunfo”[2]. Adicionalmente, decía: “Nadie mejor que Jesucristo sabe que en el camino del mal basta dejarse resbalar, en cambio en el camino del bien siempre se debe escalar. Todo depende de lo que se escoja y el Espíritu Santo está dispuesto a fortalecernos”
Con lo anterior, ¿Qué debemos hacer para no entrar en las leyes espirituales negativas que trae el enemigo?
1 . Renunciar a toda práctica que se aparte de la Palabra de Dios, llámese adivinación, esoterismo, control mental, entre otras. La Biblia dice: “Resistid al diablo y él huirá de vosotros” (Santiago 4,7)
2. Evitar la mentira, la codicia, las divisiones, el dinero mal habido u otras prácticas que dan lugar a la acción del enemigo.
3. Si persisten algunas influencias negativas, se recomienda iniciar o repetir el Seminario de Sanación Interior y Liberación.
4. Fortalecer los momentos de oración, la vida sacramental, la adoración Eucarística, la lectura de la Palabra de Dios, el Santo Rosario, la vida en comunidad, entre otros momentos que afiancen la relación con Dios. Recordemos lo que dice Efesios 6, 11 -12: “Revístanse de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del diablo. Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea.”
Acto de renuncia:
Revisa si aún conservas (en caso de haber tenido) ciertos objetos asociados a la buena suerte, material esotérico u otro contenido que desvíe tu confianza absoluta en el Señor. Ejemplo: elefante para la buena suerte, amuleto, colgante de protección con monedas antiguas, cuarzos, plantas para la buena suerte, entre otros. En un momento de oración, pídele al Señor que te lave con su Sangre Preciosa y que te limpie de toda contaminación que pudo llegar a tu vida a través de ciertas prácticas ajenas a la Palabra de Dios. Ahora, haz la siguiente oración:
Oración a San Miguel Arcángel. Papa León XIII
(Puedes rezarla todos los días)
San Miguel Arcángel, defiéndenos de la pelea.
Sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio.
¡Reprímele Oh Dios como rendidamente te lo suplicamos!
Y tú, Príncipe de las Milicias Celestiales, armado del Poder Divino,
precipita al infierno a Satanás y todos los espíritus malignos
que para la perdición de las almas, vagan por el mundo
Amén
[1] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2116
[2] Padre Amorth. El demonio: reconocerlo, vencerlo y evitarlo.Más fuertes que el mal. 2013. Bogotá: San Pablo.